Desde hace ya varios años he
querido escribir y relatar mis vivencias y las historias que alrededor de mi
día a día se tejen y entretejen...y hoy definitivamente puedo decir que es el
momento para iniciar y no seguir posponiendo mi labor.
Al ingresar nuevamente a esta plataforma de blogs, me doy cuenta que
desde el 2012 no lo hacía y vaya que han cambiado las cosas, la vida ha dado
sus giros esperados y a veces inesperados; ya soy 5 años más viejo y al leer lo
escrito en aquel entonces me sorprende y me agrada el recuerdo de esos momentos
en donde como hoy me siento a mirar hacia atrás para recordar el pasado (pasado
ya), y sencillamente como hace 5 años puedo decir: Simplemente...todo es justo
a tiempo.
Del pasado, claro que aprendemos, el futuro es una fuente inagotable
de inversión, sin embargo, nunca será suficiente el pasado y el futuro para olvidar nuestro gran aquí y ahora, nuestro inagotable presente.
“No existe falta de tiempo, existe falta de
interés. Porque cuando la gente realmente quiere la madrugada se vuelve día,
martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad”.
-Anónimo-.
Cada uno de nosotros camina en la vida, intentando ser y hacer lo mejor posible: el mejor hijo, el mejor padre, el mejor trabajador, el mejor esposo; haciendo cosas para agradar al uno y al otro y a veces nos olvidamos de nosotros mismos, de lo que significa respirar, tomar un descanso, admirar el amanecer, el atardecer, sonreír, entre otros. Y es en esos momentos en donde perdemos nuestro equilibrio, tanto espiritual, mental y emocional.
El tiempo y la vida pasa delante de nosotros
mientras nos dedicamos a trabajar, comer y dormir, es por eso que debemos apagar nuestro
piloto automático e invertir el tiempo en generar experiencias que
nos hagan vivir el aquí y el ahora. Cuando éramos pequeños teníamos la
sensación que el tiempo pasaba lento y no había la ansiedad del transcurrir,
esto se debía posiblemente a que vivíamos en el presente sin preocuparnos tanto por el
pasado ni el futuro, sucede igual que cuando vamos de viaje a sitios que no
conocemos previamente, en ese momento todo nuestro ser se activa y se apaga el
piloto automático, viviendo cada experiencia nueva, explorando y sintiendo de
manera real.
Hace un
tiempo leía un artículo en donde le preguntaron a varios científicos y
psicólogos que significa ser feliz, y se revisaba desde diferentes ópticas,
habían preguntas como: ¿Ser feliz es sinónimo de éxito?, o de reconocimiento?,
vaya pregunta, no creen? Y la conclusión del artículo era que el ser feliz no está representado únicamente en los
grandes acontecimientos o logros, posiblemente con esta información errónea
estamos dejando pasar de largo muchos momentos del día a día que nos
permiten ser más personas, más seres humanos, despertar mucho más nuestra
sensibilidad y nuestra parte espiritual, valoramos más lo que no tenemos, nos
queremos quedar en la zona de confort que nos atrapa, siempre estamos en piloto
automático y como si fuera poco, nuestra alimentación y nuestro sueño se convierte en lo último en
que pensamos y reflexionamos.
Y como nada ocurre por casualidad, desde el año pasado, a raíz de un "viaje" a México, junto a personas maravillosas (Soquito y Fer) iniciamos un camino diferente haciendo conciencia de la importancia de la vida y la oportunidad tan grande que tenemos de ser felices, desde ese momento el aprendizaje de poder aquietar nuestra mente se ha hecho más consciente, pensando menos y sintiendo más, el equilibrio entre el espíritu, la mente y el cuerpo, esa es la tarea fundamental del día a día.
Por esta
y otras razones este año tengo un propósito, aprender a soltar, a confiar y a
recibir, vaya tarea, sencilla pero a la vez compleja, llena de preguntas e
interrogantes, pero fácil si se quiere ver así, “por eso en mi aquí y mi ahora degusto y disfruto cada segundo como
si fuese el mejor banquete que la vida me ofrece”
Will

Comentarios
Publicar un comentario